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Juan Antonio de la Fuente, un visionario que vive en su obra

El destacado político, que llevó el nombre de México a escenarios internacionales, tenía una clara vocación por la formación de la juventud y la plasmó en el proyecto del Ateneo

Juan Antonio de la Fuente, un visionario que vive en su obra
31/Octubre 10:54 hrs
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La sede del Ateneo Fuente es un edificio emblemático de Saltillo, pero el aporte de la institución va mucho más allá.
AUTOR Homero Aguirre
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Por: Raquel Peña

Saltillo, Coah.- Es comúnmente escuchado entre los locales que la Escuela de Bachilleres Ateneo Fuente debe su nombre a la denominación que en alguna ocasión se le dio a la capital coahuilense como “La Atenas de México”, sin embargo, Saltillo fue bautizada así por José Vasconcelos, quien naciera en 1882, 15 años después de fundado el Ateneo Fuente.

Realmente, la denominación de esta institución se hizo en homenaje a quien concibiera la idea, y desarrollara el proyecto de la misma pero la vida le impidiera ver cristalizado su sueño, Juan Antonio de la Fuente.

Etimológicamente la palabra Ateneo viene del latín Athenaeum, y ésta del griego Athenaion, que es el nombre que daban los griegos a los templos y lugares consagrados a Atenea, diosa de la sabiduría, o en donde se reunían científicos y literatos.

De acuerdo a José María García de la Peña, ex ateneísta quien integró el texto Ateneo Fuente 1867-1983, no se conocen los motivos por los que el entonces gobernador, Andrés S. Viesca, haya decidido dar el nombre de Ateneo a éste instituto, pero se presume que el origen de la palabra haya sido la causa.

Federico González Náñez, maestro de Literatura en el Ateneo por muchos años a quien se le considera como “cronista del Ateneo”, afirmó que Juan Antonio de la Fuente fue el hombre a quien se debió la fundación del Ateneo Fuente, basándose en un informe de José María Múzquiz realizado en junio de 1899.

“En 1867 regresó a su estado natal Juan Antonio de la Fuente, quien no sólo fue un político internacional, defensor incansable de los mexicanos en la lucha francesa, sino que se empeñó en instruir a la juventud coahuilense, empeño que gracias a su amistad con el gobernador del estado y su culta preparación le permitió iniciar la feliz idea de fundar en Saltillo un instituto literario de enseñanza superior”.

Pero, el 9 de junio de 1867, Juan Antonio de la Fuente pierde la vida y con ello la posibilidad de ver realizado su proyecto.

Sin embargo, debido a la estima que pueblo y gobierno le profesaban, encabezados por el Gral. Andrés S. Viesca, en el transcurso de ese mismo año, 1867, el primero de noviembre, se funda el Ateneo Fuente.

A Andrés S. Viesca no se le puede negar su calidad de fundador, el mérito de su obra y el agradecimiento de las generaciones que le precedieron; pero a Juan Antonio de la Fuente no se le cita como fundador por el hecho de que no fue firmante de los decretos y demás documentación que determinó la creación de la escuela. Esto a pesar de que los proyectos y estudios correspondientes ya los había realizado.

“Por lo pronto, cabe hacer una simple cuenta matemática y una más simple deducción: A los 32 días de la muerte del preclaro coahuilense, el 11 de julio de 1867, se expide el decreto de instrucción pública y siete días después, se constituye la Junta Directiva de Estudios… y cuatro meses más tarde –el tiempo sólo necesario para ponerle sillas a los salones y darle una arreglada al edificio- se inaugura el Ateneo. Se antoja que hubo mucha prisa; pero no fue así, la mayoría del trabajo estaba hecho… por Juan Antonio de la Fuente”.

Así lo relató Raymundo de la Cruz López, maestro del Ateneo Fuente, de quien sus recuerdos se plasman en el trabajo histórico que realizara José María García de la Peña.


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