Lunes, 24 Julio 2017 17:45 hrs
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La mitad de Saltillo olvidada

Todos somos descendientes de migrantes, exterminaron a los indios nómadas. Nadie es de esta tierra, señala el historiador Carlos Manuel Valdés

Por: Ana Laura De León

Este martes 25 de julio la Capital del Coahuila celebra su 440 aniversario, y aun cuando para muchos pareciera cada vez más “americanizada” e industrial, Saltillo mantiene su identidad, la cual surge de dos pueblos que llegaron de lejos para establecerse aquí: el español en la Villa de Santiago de Saltillo y el tlaxcalteca en San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

            En 1574, el nombre de Saltillo aparece en la lista de poblaciones fundadas de la Nueva España del cosmógrafo del rey Felipe II; sin embargo se considera el 25 de julio de 1577 como la fecha oficial de la fundación de la Villa de Santiago de Saltillo.

            El Noreste no fue fácil de conquistar para los españoles, los indígenas nómadas se resistieron y defendieron sus tierras. Antes de la llegada de los tlaxcaltecas, la Villa de Saltillo iba descendiendo casi hasta la desaparición.  

            “Quedaban 16 vecinos españoles nada más”, “los tlaxcaltecas que llegaron fueron cerca de 100, incluyendo niños”, relata el historiador Carlos Manuel Valdés.

            Por eso, en 1591, el Virrey Luis de Velasco y Castilla realizó negociaciones con sus aliados de la república de Tlaxcala para establecer ocho poblaciones tlaxcaltecas en el camino de Tierra Adentro, actual noreste de México, establecieron poblaciones en el Valle de Parras, La Laguna Grande, Saltillo, Mazapil y en los centros mineros de Indé y Charcas.

            “A Saltillo llegaron 67 cabezas de familia, la mayoría jóvenes y alguna viuda. Aceptaron migrar porque les ofrecieron una serie de prestaciones que nadie tenía en ese tiempo; ni siquiera los españoles, como ser considerados hidalgos y heredar esa condición a sus descendientes, montar caballo y portar armas de fuego. Además les dieron tierra y agua suficientes. Dejaron la opresión para ser propietarios libres”, explica el historiador Carlos Manuel Valdés.

            La idea del Virrey era integrar a los pueblos nómadas del Noreste a la fe católica, a la vida agrícola y a la obediencia con poblaciones mixtas de de tlaxcaltecas y habitantes nativos. Pero no se logró.

            En 1623 la población tlaxcalteca de San Esteban llegaba a 411 y tan solo 88 era huachichiles, para 1674 sólo quedaban 5 nativos.

            “Todos somos descendientes de migrantes. Eso es importante. Nadie es aborigen. Exterminaron a los indios nómadas. Nadie es de esta tierra”, concluye el historiador Carlos Manuel Valdés.

Dos visiones, dos pueblos

            “La identidad saltillense integró el espíritu occidental de colonización, cristiano y pre-capitalista, con el espíritu laborioso, taciturno y discreto de los tlaxcaltecas”, sintetiza Carlos Recio, catedrático investigador de la Escuela de Historia de la UA de C.

            Pero los pueblos de la Villa de Santiago de Saltillo y de San Esteban de la Nueva Tlaxcala se fusionaron en 1834, la visión criolla de los españoles se basa en el poder del dinero y la limpieza de la sangre, una visión racista y muy estratificada económicamente.

            Mientras que los tlaxcaltecas se identificaban más con la visión más humilde de los franciscanos, de solidaridad, del anonimato como virtud cívica, ellos no pagaban impuestos, hacían trabajo comunitario, detalla Arturo Villarreal, arquitecto y ex director del Archivo Municipal.

            Ambos pueblos permanecieron divididos por siglos. Aún después de la Independencia, incluso por un tiempo, cruzar la calle de Allende bastaba  para estar en otro estado, pues Esteban de la Nueva Tlaxcala fue anexada a Nuevo León en varias ocasiones, relata Villarreal.

            “Desde el punto de vista étnico a lo largo del periodo virreinal, es decir de 1591 a principios del Siglo 19, los tlaxcaltecas casi no se entremezclaron con los europeos pues consideraban tener un estatus social particular diferente a los españoles, aunque no inferior a ellos. A partir de la independencia en 1821 hubo ya mayor integración entre los tlaxcaltecas, criollos y españoles”, considera Carlos Recio.

Heredamos un racismo inconsciente

            Los tlaxcaltecas siempre fueron utilizados por los políticos para lograr algo de Saltillo. Las pugnas entre ambos pueblos fueron siempre constantes, principalmente por las tierras y el agua, menciona Arturo Villarreal Reyes.

            Después de la independencia, los criollos de Saltillo se apoderaron de las tierras del centro de los tlaxcaltecas, quienes emigraron hacia las orillas, llevándose su cultura, como la Cruz de Santa Anita. La gran cruz reapareció después en la Cruz de las Cuevas de Landín, relata Arturo Villarreal, ex director del Archivo Municipal.

            Y durante la época cristera y la revolución, el templo de San Esteban del lado tlaxcateca fue saqueado, incinerado, no se conserva ningún retablo, ni imágenes de santos de bulto originales, mientras que la Catedral y el templo de San Juan de Nepomuceno del lado de Saltillo, permanecieron cerrados y resguardados, indica Arturo Villarreal.

            En el Archivo Municipal se conservan las actas de cabildo de Saltillo desde 1578 o 1580, pero no las actas de cabildo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Sin embargo Hay 200 testamentos tlaxcaltecas, que esperan ser redescubiertos para contarnos la historia de esa mitad de Saltillo que hemos olvidado.

            El autor del libro “Saltillo Mágico” (2011) señala que hemos heredamos un racismo inconsciente, por eso desconocemos nuestra herencia tlaxcalteca, pensamos solo en los dulces de membrillo, en el pan de pulque o sarapes. Pero podemos estar seguros, afirma, que de nuestros cuatro abuelos, al menos uno, sino es que tres, fue tlaxcalteca.

            Por esa razón, concluye, es necesario concientizarnos y ser sensibles, conocer nuestra historia y  nuestra herencia española, tlaxcalteca, africana, añade Villarreal.

            “Saltillo aún tiene grandes secretos guardados, sorpresas, enigmas que aun no se han revelado en sus documentos y edificios”.


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