Miercoles, 01 Noviembre 2017 10:13 hrs
» Especiales

El Ateneo, con su edificio, un icono del desarrollo de Saltillo

La institución educativa cumple 150 años de su fundación, y desde 1933 opera en las actuales instalaciones que en su momento marcaron el inicio en México de los modernos campus universitarios

El Ateneo, con su edificio, un icono del desarrollo de Saltillo
01/Noviembre 10:13 hrs
»Especiales
El edificio que alberga al Ateneo Fuente destacó en su momento por su diseño moderno, no visto en su época en instalaciones universitarias.
AUTOR Homero Aguirre
Tipo jpeg
Tamaño 122.55 KB
Pixeles 1000 x 667 px

DESCARGAR
Por: Raquel Peña

Saltillo, Coah.- La imponencia del edificio que ocupa el Ateneo Fuente tiene una gran historia y parte de ella son los varios intentos que a lo largo de 48 años se hicieron por dotar a esta institución de un lugar digno dónde ofrecer educación de calidad.

Aunque los primeros 66 años de la institución no transcurrieron en el edificio actual, ya que éste fue inaugurado hasta 1933, representa parte muy importante del desarrollo y sobre todo, del crecimiento no sólo de la propia institución, sino de la localidad en general al ser un ícono que marcó el inicio de las construcciones modernas en la capital del estado.

Fue el 24 de octubre de 1867 cuando el entonces secretario de la Junta Directiva de Estudios, Antonio García Carrillo, anunció a la comunidad la apertura del Ateneo Fuente en la casa número 2, que hoy lleva el número 139, de la calle de Juárez poniente, frente a la que entonces era llamada plaza “Independencia”, hoy Plaza de Armas.

Fue el viernes primero de noviembre de ese año, a las siete y media de la noche, cuando se inició la ceremonia de instalación del Ateneo Fuente en medio del regocijo popular, “con el mayor lustre y pompa posible”, tal como lo relata José María García de la Peña en el libro “Ateneo Fuente 1867-1983”.

El día 20 del mismo mes se abrieron las inscripciones de alumnos atendiendo al llamado 67 alumnos de distintos lugares de la República, mil 258 educandos menos que con los que cuenta en la actualidad; 10 días después iniciaron las clases del primer año de estudio de la escuela de bachilleres que se convertiría en un semillero de universitarios.

Más tarde, a partir del día primero de febrero del año 1868, el Ateneo Fuente y el Colegio Público, como uno sólo, pasan a ocupar el ex convento de San Francisco, que desde un principio se les había destinado.

El convento, aún con su hermosura, no se adaptaba a la impartición adecuada de la enseñanza, por lo que en el año de 1885 se conoce el proyecto de la creación de un edificio para la escuela, trabajo encomendado al ingeniero arquitecto Martiniano V. Silva, proyecto que nunca se llevó a cabo.

En 1893 siendo director Dionisio García Fuentes encomendó al maestro de dibujo Don Francisco Sánchez Uresti realizar un nuevo proyecto de edificio, mismo que fue presentado el 18 de junio de 1894 a la consideración de las autoridades, siendo muy alabado y aplaudido, aunque meses más tarde, tristemente olvidado.

En 1904, el 24 de octubre, estando proyectando una película el profesor Mongrand, se derrumbó la gradería del salón de actos, resultando lesionados dos mujeres y un hombre. Esto motivó que el director José García Rodríguez pidiera al ingeniero Henri E. M. Guindon, la realización de otro proyecto para un nuevo edificio, trabajo presentado en 1908 pero que tuvo el mismo destino que los anteriores.

En 1920 el gobernador del estado, general Luis Gutiérrez, coloca la primera piedra de un edificio para el Ateneo Fuente en terrenos al sur de la alameda “Zaragoza”, encomendando al arquitecto Herbert S. Green la edificación de esta obra. Pero, tampoco se concretró.

De acuerdo a lo relatado en el libro que García de la Peña integró a manera de homenaje a esta institución de la que formó parte, el 12 de mayo de 1932, en un terreno ubicado al norte de la ciudad de Saltillo, por la carretera a Monterrey, se realizó la ceremonia solemne de colocación de la primera piedra del nuevo Ateneo Fuente, obra que habría de inaugurarse el 15 de septiembre de 1933, 48 años después de aquel primer intento por lograrlo.

El presupuesto en aquel entonces, debido a la crisis económica que afectó fuertemente a México, en especial a la Laguna, porque el algodón padecía una gran depreciación al iniciar la década de 1930, hacía que los ingresos del estado se resumieran a un millón 250 mil pesos, lo que era la mitad del presupuesto.

El entusiasmo del gobernador, Nazario S. Ortiz Garza, quien había cursado estudios en el Ateneo Fuente, permitió realizar la obra en un terreno de 10 hectáreas compradas a la sucesión de Indalecio Rodríguez, quien había sido dueño de una considerable parte de las tierras al norte de Saltillo.

El propio gobernador logró que la construcción se hiciera a un costo muy bajo, a lo que D. Nazario dijera: “tanto la Fundidora como Cementos de Monterrey nos daban crédito para todo lo que consumiéramos de éstos, pues eran tan fuertes los gastos del Ateneo con relación a nuestro menguado presupuesto, que ya en los últimos meses de la construcción, o dedicábamos nuestros recursos para pagar la mano de obra y compras de menor cuantía o bien, suspendíamos los trabajos si es que teníamos, así es que teníamos que seguir abonando determinadas cantidades a estas dos negociaciones”.

Por ello se tomó la medida extrema de suspender temporalmente los pagos a ambas compañías, situación que fue expuesta por el entonces gobernador a los gerentes de las empresas ofreciéndoles dar garantía personal por el adeudo que habría de crecer, asegurando que la deuda habría de ser cubierta en los últimos tres meses de su administración. Transcurría el mes de junio y el periodo gubernamental daba fin en noviembre de ese año.

Para noviembre de 1933, a los tres meses de inaugurado el edificio, fue liquidada la deuda total que en la construcción del Ateneo se había contraído.

El costo por metro cuadrado fue de 35 pesos, a lo que se sumó el mobiliario de oficinas y salones, así como el equipamiento para todas las áreas de la institución.

Tal como se relata en el texto de Jesús Ramírez Rodríguez, investigador de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Coahuila, denominado “La obra de Zeferino Domínguez Villarreal en el siglo XX”, el concepto arquitectónico del actual edificio lo crearon entre Zeferino Domínguez y Antonio Blas Cortinas, quien era el encargado de las Obras Públicas del Estado. La decoración del inmueble y los murales fueron elaborados por Salvador Tarazona Pérez, teniendo como base algunos edificios de Texas.

En esa época no existían los campus universitarios en nuestro país y el proyecto de la Ciudad Universitaria de la UNAM no había empezado a gestarse. Los diseñadores del Ateneo Fuente optaron por remeter generosamente el edificio del parámetro del bulevar Venustiano Carranza en forma similar a los campus norteamericanos, dejando grandes jardines a los cuatro puntos cardinales.

Esto hizo posible que en los años sesenta se construyeran las actuales edificaciones de Rectoría.

La planta de conjunto parece una H en la que destaca la altura central de la construcción de 27 metros. En la configuración de su planta arquitectónica se observan los legados del movimiento moderno, así como las figuras geométricas y el decorado estilo Art Decó.

Su planta y figura frontal tienen similitud con la imagen de una madre que da la bienvenida a sus hijos.

Roberto Swain Zamudio fue el administrador general de la construcción del Ateneo Fuente. Aparece su imagen en el mural pintado por Tarazona, en el Ateneo Fuente, específicamente en el lado norte donde está representado en su mesa de trabajo junto a Miguel Santana, profesor de dibujo por muchos años en este colegio.

La construcción del Ateneo Fuente tuvo un costo de 800 mil pesos. En su edificación intervinieron 800 operarios de diferentes categorías.

Para su construcción se utilizaron 2.5 millones de ladrillos, cien mil bloques de cantera, 50 mil sacos de cemento, 300 toneladas de fierro, 20 mil metros cuadrados de mosaico, 150 mil pies de madera, 6mil 500 metros de tubería conduit para iluminación, 15 mil metros cúbicos de piedra y cinco mil metros de tubería de fierro galvanizado.

El peso total del material utilizado es de 70 mil toneladas. Su cimentación se hizo de uno a tres metros.

La inauguración se realizó el día 15 de septiembre de 1933 a las 14:00 horas; al día siguiente, a las 21:30 se inauguró el paraninfo de la institución.

El Ateneo Fuente se convierte en el máximo exponente del Art Decó, construcción a partir de la cual se instaló la arquitectura moderna de Saltillo.

El edificio ha tenido tres intervenciones, una en 1967 y otra en 2005. La de 1967 la dirigió José María Morales del Bosque abocándose los trabajos, en un principio al Paraninfo, sobre todo al diseño y construcción de la hisóptica, la colocación de un muro cortina al ingreso del recinto que pudiera guiar al público y que a su vez sirviera de mampara para evitar la vista al interior desde el vestíbulo. Se agregaron baños, vestidores y camerinos para los artistas, se amplió el escenario y se reconstruyó la mecánica teatral.

Para el nuevo milenio, el Ateneo Fuente de Saltillo busca mayor cobertura en sus servicios educativos y en el año 2002 inicia funciones la extensión del municipio de Ramos Arizpe con una población estudiantil de 70 alumnos.

Esta extensión inició labores en el Gimnasio Municipal de aquella localidad industrial, un año después fue trasladada a las instalaciones del Club Rotario ubicadas en la carretera Monterrey-Saltillo, para el año 2009, se cambia a las aulas de la Universidad Tecnológica de Coahuila donde permanece hasta enero del 2013 ya que es el día 21 de ese mes y año cuando la institución se muda a las instalaciones que ocupara el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional Unidad Saltillo, (CINVESTAV, convirtiéndose en las instalaciones oficiales del Ateneo Fuente extensión Ramos Arizpe.

Pasados dos años, la centenaria edificación del Ateneo Fuente en Saltillo fue sometida a la segunda intervención hecha en 2005 realizada por Jesús Reyes Siller, artista plástico de Torreón, Coahuila, rescatando la decoración original del interior.

Mientras que la tercera remodelación inició en el 2012 y terminó en 2017, ésta comprendió la rehabilitación de fachadas laterales, pasillos y sanitarios, instalación de una nueva red eléctrica, restauración y equipamiento de las 32 aulas con computadoras y pizarrones electrónicos.

Instalación de aire acondicionado, reparación de los sanitarios del paraninfo, rehabilitación de ventanas del segundo nivel del edificio, adecuación de sanitarios en las oficinas de dirección; restauración y equipamiento general de los laboratorios, rehabilitación del salón de trofeos, de la Pinacoteca y del Museo de Historia.

Es justo el sesquicentenario de la institución, una de las razones que motivaron esta última intervención que tuvo una duración de cinco años, sin embargo, está listo para la gran celebración de sus primeros 150 años de labor.


Destacamos