Domingo, 18 Marzo 2018 07:11 hrs
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Ponerse en los zapatos de otro para entender y ayudar

La historia, la vida de Toñito y su familia cambió, literal, de un minuto a otro por un desafortunado accidente en el hogar que le dejó daño cerebral

Por: Rebeca Rodríguez

            Saltillo, Coah.- El 06 de septiembre de 2016, Elsa Castillo limpiaba su casa como siempre, cuando en un abrir y cerrar de ojos su hijo menor, Luis Antonio, caminó hacia el balde de agua y se cayó en él.

            La confusión y preocupación reinó en la familia, Elsa apenas alcanzó a gritarle a su madre que cuidara a sus otros hijos y corrió a llevar a urgencias al pequeño quien duró dos meses en terapia intensiva, salió con daño en el cerebro y no se movía.

            Hoy, tras haber padecido neumonía dos veces Toñito tiene una Traqueotosmía y su sistema respiratorio se mantiene activo  gracias a una máquina de tos; ya mueve un poco su cabeza.

            “Mi hijo es un guerrero, del ahogamiento tuvo dos paros y nos dijeron que no iba a sobrevivir,  nos ha enseñado tanto a nosotros como a la familia a cómo echarle ganas a la vida, es magnífico” dice Elsa quien ha tenido que sortear junto con su esposo la atención del menor con la educación de sus gemelos de siete años y otro pequeño de tres.

            Recuerda lo traumático que fue sacar a su hijo menor del agua cuando ocurrió el accidente, y señala que este impactante e inesperado evento ha generado un lazo más fuerte entre la  familia de ella y la de su marido “Dios no nos da lo que no podemos, nos ha unido mucho, porque no éramos unidos”, acepta.

            Comenta que su esposo suele seguir las ediciones del Teletón, la colecta y los eventos anuales, sin embargo ella no lo hacía.

            Reflexiona y dice que "Dios te manda lo que tú no quieres para que aprendas de lo que no te gusta", añade que cuando estaba embarazada pedía no tener un niño con síndrome, ni con discapacidad porque  entonces ¿qué haría?. Toñito nació sano y sin complicaciones durante su gestación pero la vida le cambió con un accidente.

            “Estaba trapeando, se quedó el bote ahí, llegaron los niños, traían mucha tarea y dije ahorita trapeo la cocina, él estaba dormido, se baja de la carriola, se le cayó una cuchara al bote con agua e intenta sacarla, en cinco minutos nos cambió la vida”.

            Elsa y Toñito acuden dos veces por semana a terapia al CRIT Coahuila, al inicio los tratamientos los recibía en su casa pero el costo era muy alto, por lo que le recomendaron ponerse en lista de espera en el Centro de Rehabilitación del que destaca el trato humano que reciben y pide no criticar sin conocerlo “Yo no conocía el CRIT, mi esposo venía emocionado, es un lugar donde te dan una ayuda tan específica, tienen conocimientos muy importantes”

            Finalmente invita a quienes no tienen pacientes con discapacidad  a humanizarse con los familiares de quienes sí están en ese caso y  preguntarse ¿Qué haría si tuviera en su lugar? ¿Qué me gustaría recibir? ¿En qué me gustaría que me ayudaran? Pues lo mejor es ponerse en los zapatos de otra persona.


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