Sábado, 05 Marzo 2016 11:11 hrs
» Sureste y Laguna

Identifican riesgos ambientales por explotación de gas shale

Con financiamiento del Conacyt, un grupo multidisciplinario de investigadores realizó tres estudios sobre los efectos que podría haber en la Cuenca de Burgos

Por: Raquel Peña

Saltillo, Coah.- La fragmentación, pérdida de hábitats y cambio de paisaje, las emisiones a la atmósfera, la disponibilidad del agua, la modificación de las características físico-químicas del suelo, la contaminación del agua subterránea potable y no potable, la afectación a la fauna y geología y la contaminación del aire, son sólo algunos de los impactos y riesgos asociados a la explotación del gas shale que tienen un alto grado de certidumbre de suceder.

Lo anterior fue establecido por el grupo multidisciplinario de investigadores de los estados de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas que realizaron el proyecto “Consolidación de la infraestructura científica y tecnológica para la exploración y explotación sustentable de hidrocarburos no convencionales, oil/gas shale en México”.

Este estudio fue financiado con recursos provenientes del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología a través del Fondo Institucional de Fomento Regional para el Desarrollo Científico, Tecnológico y de Innovación.

La investigación implicó la realización de tres estudios específicos, uno enfocado a la identificación de los potenciales impactos y riesgos a la salud humana asociados a la extracción del gas shale por fracking; la caracterización y análisis de la cadena de suministro en temas de geología y geofísica, así como el diagnóstico del impacto social que esta actividad tiene sobre la cultura, legalidad, servicios públicos y participación de los actores sociales en Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas.

Este estudio se realizó a fin de presentar una visión global del impacto  ambiental, social y los posibles riesgos a la salud humana que produce el proceso de extracción de gas shale por medio de fractura hidráulica tomando en cuenta los diferentes aspectos y etapas que comprende el proceso, la demanda de recursos que implica y la valoración de los impactos que se prevén en el medio según su magnitud, permanencia o reversibilidad.

Como parte de las conclusiones planteadas por los participantes del estudio, en el tema medioambiental se destaca el recurso hídrico de la zona  al ser el elemento que mayormente se requiere en la cadena de insumos de la explotación de gas shale estableciendo que tanto para el agua subterránea como para la superficial, la mayor parte del territorio de la región se encuentra en zona de veda.

“Y aunque se reporta disponibilidad de agua en la mayoría de los acuíferos, en términos legales son escasos los que tienen susceptibilidad a que se otorguen concesiones o asignaciones, así como que las cuencas hidrológicas que abarcan la región tienen un grado alto y medio de presión sobre el sistema, cuyo índice se determina por el contraste entre el agua concesionada respecto al agua renovable”.

Destacan que de las 2 mil 587 especies de plantas superiores presentes en la zona de estudio, 106 están enlistadas con algún estatus de protección según la NOM-059-2001, y el 10 por ciento de las especies de flora en peligro de extinción en el país, se distribuyen justo en la zona de estudio.

Por lo que hace a la fauna, 19 especies observadas en la región que comprende la Cuenca de Burgos, área en donde se tienen detectados los principales yacimientos del hidrocarburo a explotar, están enlistadas en la norma y 10 de ellas sujetas a protección especial, ocho amenazadas y una en peligro de extinción.

De acuerdo a los resultados del estudio, en el caso de los riesgos a la salud humana éstos están asociados a la contaminación del agua superficial y subterránea que tienen una incidencia siempre variable ya que se presentan principalmente por accidentes, derrames, fallas en la construcción u operación o por negligencia en el cumplimiento de la normatividad.

En cuanto a emisiones a la atmósfera los contaminantes asociados a la actividad, que pudieran emitirse fuera de los límites permisibles por fallas en el mantenimiento de maquinaria y equipo o en el sellado de los pozos, incluyen las generadas por motores de diesel, hidrocarburos, compuestos orgánicos volátiles y materia particulada.

Aunado a ello, como consecuencia de la explotación de gas de lutitas está la generación de ruido, vibraciones, luz y en ocasiones olor a gas de las operaciones de perforación y producción.

“Aunque existen leyes, ordenamientos y normas técnicas que establecen parámetros de protección al medio ambiente de cualquier actividad, ésta en particular posee especificaciones por la cantidad de insumos que se requieren, el tipo y cantidad de residuos que se generan, la frecuencia e intensidad de los procesos operativos y la profundidad y extensión de las perforaciones que será preciso normar de forma específica”.

A pesar de que como parte del estudio se establecen medidas de mitigación preventivas, restrictivas y correctivas, los investigadores señalan la necesidad de caracterizar y analizar cada uno de los sitios donde se lleven a cabo las perforaciones, así como la tecnología y los métodos de explotación, factores que pueden establecer diferencias sustanciales al momento de determinar y cuantifica el grado de afectación local.

“Es responsabilidad de la nueva Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA), asegurar que todos y cada uno de los pozos que se realicen cuenten con la autorización de impacto ambiental y en su caso cambio de uso de suelo, que la ley obliga, y que los estudios que acompañen a estas autorizaciones contengan como mínimo las medidas preventivas, correctivas y de mitigación que se recomiendan en este estudio, asimismo que éstas sean llevadas a cabo en tiempo y forma de acuerdo al programa de vigilancia ambiental respectivo”, concluyen. 


Destacamos