Domingo, 05 Febrero 2017 13:00 hrs
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Falta capacitación a figuras de autoridad en escuelas

Reconocen autoridades educativas que a los prefectos les falta capacitación y no se exige un perfil específico, pero poco lograrán si los padres están indiferentes

Por: Raquel Peña

Saltillo, Coah.- Más allá de protocolos bien establecidos, pláticas de concientización u orientación para padres o métodos correctivos escolares, sin la voluntad, interés y tiempo de los padres de familia los esfuerzos que se hagan por controlar o disminuir las actitudes violentas dentro y fuera de los contextos escolares poco resultado habrán de generar, realidad que enfrentan los prefectos.

Y es que a raíz de los trágicos hechos presentados en el Colegio Americano del Noreste en Monterrey el pasado 18 de enero, donde un menor atacó con arma de fuego a su maestra y compañeros para luego suicidarse, la preocupación por los fenómenos violentos, de cualquier índole, dentro de los planteles se ha incrementado, sin embargo, éstos no se reducen a ese ambiente.

Se trata de conductas que reflejan la formación del menor y que son comprobadas por los cuerpos docentes una vez que un problema de este tipo es detectado, mismas que son difíciles de afrontar ya que además de la poca disposición de los padres no se posee una preparación especializada para ello.

"Los padres de familia no se dan cuenta cómo vienen sus hijos a la escuela, si traen o no el uniforme, si vienen o no rapados, si traen aretes o no, cuando se les manda llamar por una cuestión de conducta en lugar de que los padres apoyen a formar a su hijo, no, vienen agresivos, muy muy agresivos, a veces hasta malas palabras y muy fuertes, hasta querernos golpear, quiere decir que es el ejemplo que le estamos dando al hijo, entonces va a decir que lo que está haciendo es lo correcto, cuando no es así".

Así lo manifestaron prefectos de una secundaria general de la ciudad de Saltillo al ser cuestionados sobre la dificultad que enfrentan para atender conductas que resultan extraordinarias en los menores, ya que en este nivel es la figura del prefecto la responsable de atender y dar seguimiento a casos de violencia que se presenten en las escuelas.

Horacio García Morín, director de secundarias generales de la Secretaría de Educación Estatal, así lo confirmó al asegurar que la responsabilidad de los prefectos es velar por el ambiente psicosocial y académico de los alumnos aún y cuando, reconoció, se han quedado rezagados ante las problemáticas a las que se enfrentan.

"Mis prefectos se han quedado obsoletos por así decirlo... estamos ahorita ya en un nuevo paradigma en los alumnos en el cual no está empoderado el prefecto, nosotros acá como hemos podido lo hemos empoderado, les hemos hecho talleres  y todo eso porque vemos, por así decirlo, que no dan una, pero sí lo hacen, sí lo hacen, necesitamos empoderarlos de varias maneras".

Una vía para ello es la capacitación incluso en materia legal ya que, señaló García Morín, los reglamentos que existen en los planteles escolares son obsoletos.

A decir de los prefectos entrevistados, la capacitación existe más no es permanente, incluso recordaron que el último taller que recibieron fue acerca de los derechos de los menores, sin embargo, consideraron que quien tiene interés por obtener herramientas de trabajo las busca.

"Yo siento que si la SEDU no nos da las herramientas uno las tiene que buscar... yo siento que sí nos apoyan, a lo mejor no es exhaustivo ni permanente pero sí tenemos capacitación que no es mucho pero sí, y aparte si no me la dieran pues tenemos el conocimiento y la capacidad para poder aplicar estrategias y las ganas, el gusto".

Desde la base, el perfil del prefecto no fue tomado en cuenta en la Reforma Educativa por lo que no forma parte del Servicio Profesional Docente.

En Coahuila, a decir del titular de Relaciones Laborales de la Secretaría de Educación, Juan González Ramón, el único requisito para aspirar a una plaza de prefectura es tener un título de licenciatura, preferentemente en el área de pedagogía, es decir, egresados de escuelas normales o de ciencias de la educación.

¿Deben tener necesariamente experiencia en manejo de grupos?, se le cuestionó, "en las mismas normales en el transcurso de su permanencia ahí van adquiriendo en las prácticas que realizan en las diferentes escuelas, una vez egresados ya con su título de licenciados ellos pueden aspirar a tener una plaza de prefecto".

Sin embargo, los prefectos entrevistados con 18 y 27 años de experiencia laboral en esta área, cuentan con estudios de licenciatura en Psicología y Trabajo Social, áreas de especialización que no generan experiencia en este tema.

Cuestionado sobre los requisitos para las plazas de prefectura, González Ramón indicó que, entre otras cosas, que reúnan el perfil de licenciados en Educación y los datos personales de identificación, "no hay ahorita todavía en esta figura, al igual que en las plazas docentes, un concurso por el cual puedan participar y obtener su plaza", de ahí que la asignación de este tipo de plazas se hace en base a las necesidades de las escuelas.

"Generalmente por bajas que se generen de trabajadores principalmente por jubilación", indicó el funcionario al señalar que  lo óptimo es que por cada seis grupos de secundaria haya un prefecto.

A decir de Enrique Flores Ruiz, Jurídico de la Secretaría de Educación, los prefectos forman parte del personal de apoyo con el que cuentan todas las escuelas del estado y que son psicólogos, trabajadores sociales y coordinadores administrativos.

Son los psicólogos quienes atienden al alumno para conocer cuál es su perfil de conducta, su entorno educativo, social y familiar que permita, una vez obteniendo un diagnóstico, tomar medidas.

El coordinador jurídico coincidió al señalar que el prefecto es el personal de apoyo que está en contacto con los alumnos y le da seguimiento en el nivel de secundaria a la conducta de sus alumnos.

"Pero no tenemos así como que: tú lo tienes que detectar, no, no, hay alumnos que a lo mejor tienen un problema pero que nadie lo sabe", aclaró al destacar que el seguimiento de los casos de violencia detectados sí es responsabilidad de esta figura.

Flores Ruiz aseguró que todas las escuelas de nivel básico tienen personal de apoyo ya que por cada tres o cuatro escuelas tienen una unidad de apoyo lo cual es suficiente

"Hemos estado  trabajando en capacitaciones y que cada director, profesor, cuando vea una conducta repetitiva en contra de un alumno con la intención de generarle una lesión o impacto emocional por cualquier medio estamos hablando de acoso escolar, conductas repetitivas,  cuando el profesor detecta eso él ya tiene la capacitación para decir, bueno, voy a tener el acoso escolar, oigan mayor respeto, mamá venga estoy batallando con su hijo, etcétera, ahí sí todos los profesores tienen esa orientación y ahí ya estamos hablando incluso de hasta una prevención, entonces está contenido (el problema)".

Sin embargo, otra es la percepción de quienes poseen las plazas de prefectura ya que la incidencia que se logra entre los menores es mínima ante el desinterés de los padres de familia.

"Ya los hechos nos rebasaron con ambientes producto de la globalización con tendencias de otras partes, los reglamentos si los conocemos... para que un proyecto prospere tiene que pasar al menos a mi juicio por tres grandes vertientes, el empoderamiento, es decir te voy a enseñar a ti el reglamento que hay en la actualidad y segundo, voy a observar lo que estás haciendo a través de variables, y luego viene ya la articulación holística, pero si no hemos transitado a eso y si está fuera del margen de la Ley del Servicio Profesional Docente, resulta apremiante que ese nicho de población de los prefectos los empecemos a considerar en su verdadera dimensión porque ya están como la gallina que tuvo patitos, los patitos se van a nadar y la gallina se queda afuera, tenemos que poner mucha atención", consideró el director de Secundarias Generales de la SEDU.



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